Tras varios años abierto al público, por el Alfoz de Maderuelo ya han pasado numerosos clientes y son unánimes los comentarios acerca de la belleza y luminosidad de las vistas.   Unos paisajes que ciertamente captan la atención del visitante, al asomarse desde los amplios ventanales.

Es fácil quedarse ensimismado, sin apenas notar el transcurrir del tiempo, sentado frente a los grandes y luminosos ventanales, orientados al alba.  Todos los días son diferentes y nos sorprenden con distintas luces y colores. 

Y además, con un poco de suerte, especialmente en días cubiertos por un cielo plomizo, podremos ver algunos ejemplares de grandes rapaces, como el buitre leonado, que habita en la cercana Peñalba. Y si somos muy afortunados, quizás nos sobrevuele algún buitre negro o un águila pescadora, rapaces generalmente de paso por Maderuelo.

Les invitamos a asomarse, desde este privilegiado atalaya que vigila las primeras Hoces del Riaza a su paso bajo los Peñascos de Peñalba y la fortaleza maderolense. 

Frente a nosotros: 

Páramo, Roca y Agua

Muralla, Lodo y Puente,...

...y todo a los pies del Alfoz de Maderuelo.